Gates of eden. Oakland (California), 4-12-1988.

Gates of Eden es de esas canciones que marca cuando uno la escucha por primera vez, la profundidad de su melodía y el fraseo misterioso y a la vez contumaz con el que la voz de Dylan discurre por los versos incita a conocer qué historia nos está comunicando, de ahí que cuando uno lee la letra descubre la belleza de la poesía que emana de la sensibilidad de este juglar. Resulta maravilloso escuchar la versión que interpretó el 4 de diciembre de 1988 (veintitres años después de haber sido compuesta para el álbum Bringing it all back home) en el Oakland Coliseum para el concierto benéfico The Bridge School, una iniciativa altruista de Neil Young y su mujer, Pegi, para ayudar a niños con grandes discapacidades físicas y complejas necesidades de comunicación. Ya había concluido Dylan su actuación cuando regresó al escenario acompañado por el guitarrista (y miembro de su banda en la gira de aquel año) G. E. Smith, para dejarnos esta joya irrepetible. Bien es cierto que Gates of Eden ha dado juego en múltiples giras a lo largo de cinco décadas, de las cuales hay versiones que destacan para comprobar la intemporalidad de esta música y poesía. Así, recientemente editada esta canción en 1965, Dylan la incluyó en el libreto de sus innumerables giras de aquel año, fructífero en inspiración y fuerza compositora, siendo la versión interpretada el 7 de mayo en el Free Trade Hall de Manchester, Inglaterra, la más destacable de entonces, una genialidad que repetiría en 1974 tras el largo paréntesis en directo (a excepción de la Isla de Wight (1969), el concierto por Bangla Desh (1971) y alguna que otra actuación espontánea), dejando en Boston, el 14 de enero, una Gates of Eden acústica de bella factura. Ya con banda bordaría la canción en Estocolmo el 18 de mayo de 2000. La canción es del más puro estilo dylaniano, inconfundible, trae recuerdos de viejas épocas, de otros vientos y otros ámbitos. Magistral. Es también inimitable, aunque rulan por los escenarios dos versiones interesantes, como las de Robyn Hitchcok (Hookeen 26-3-2005) y la más famosa, la de Gene Clark, interpretada en Londres el 4 de abril de 1985. También el grupo de jazz Moore trio hizo de este tema una versión instrumental en Antwerpen el 4 de diciembre de 2005.

Vídeo de la actuación de Dylan en Oakland.
video


Las puertas del edén.

Con guerra y paz se tuerce la verdad
su gaviota de queda planea
sobre bosques de nubes cuadrúpedas
el ángel vaquero cabalga
con una vela encendida al sol
aunque su brillo es cera negra
pero no bajo los árboles del edén.

La farola se yergue con brazos cruzados
sus garras de hierro sujetas
a bordillos bajo gujeros donde lloriquean bebés
aunque ensombrece el emblema metálico
al cabo, sólo se puede caer/con estrépito absurdo
/jamás llega un sonido desde las puertas del edén.

El soldado cruel hunde su cabeza en la arena
y luego se queja
al calzador descalzo que se quedó sordo
pero aún permanece
en la playa donde aúllan sabuesos
a barcos de velas tatuadas que navegan
rumbo a las puertas del edén.

Con una aguja de brújula oxidada
Aladino junto a su lámpara
monta a mujeriegas en el becerro de oro
con ermitaños utópicos
antes sus promesas de paraíso
no oirás risa alguna
salvo entre las puertas del edén.


Relaciones de propiedad
susurran bajo cuerda
a los condenados a obrar en consecuencia
y esperan a los reyes sucesores
y yo intento armonizar con canciones
que canta el gorrión solitario
no hay reyes tras las puertas del edén.

La negra virgen motorista
reina gitana sobre dos ruedas
y su fantasma tachonado de plata
hacen aullar al enano de franela gris
mientras llora a las siniestras rapaces
que picotean sus miserables pecados
y no hay pecados tras las puertas del edén.

Los reinos de la experiencia
se pudren en el preciado viento
mientras los menesterosos intercambian bienes
deseando cada uno lo que el otro obtiene
y la princesa y el príncipe
discuten qué es real o no lo es
eso da igual tras las puertas del edén.

El sol forastero mira de reojo
una cama que nunca es mía
mientras amigos y otros extraños
intentan renunciar a sus destinos
dejando a los hombres plenamente libres
para hacer lo que les plazca salvo morir
y no hay juicios tras las puertas del edén.

Al amanecer viene mi amante
y me cuenta sus sueños
sin querer enterrar lo atisbado
en la fosa de los significados
en ocasiones pienso que no hay palabras
salvo éstas para decir la verdad
y no hay verdades fuera del edén.

(La traducción de la letra al español ha sido recabada del libro "Letras 1962-2001"; la fotografía, de Kramer, pertenece a las sesiones de grabación del álbum Bringing it all back home).

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