Bob Dylan (1961), cincuenta años de la grabación de su primer disco tributo a sus mayores del folk



n noviembre se cumplieron cincuenta años de las sesiones de grabación del primer disco oficial de Bob Dylan bajo el auspicio y producción de John Hammond, cazatalentos y directivo de la CBS, quien desde el primer momento apostó por este joven músico que actuaba con regularidad en cafés y clubes del Greenwich Village. Durante los días 20 y 22 de noviembre de 1961, en el estudio A de Columbia en Nueva York, el juglar empezó una carrrera discográfica galopante y creativa como hasta entonces nadie, en tan corto espacio de tiempo, había emprendido con acierto. Y eso que este primer disco fue un auténtico fiasco, se comenta que se vendieron poco más de cinco mil ejemplares, pero el joven Dylan, barbilampiño y con carita de no haber roto un plato en su vida, tal y como Don Hustein le inmortalizó para la portada del álbum, estaba predestinado a prender la mecha que convulsionaría la música popular estadounidense, esa que nos habla de la insolidaridad, la desigualdad y el desarraigo de los que viven al margen de la sociedad, de los trotamundos viajeros en los vagones de los mercancías, el artista asumía este legado abriéndose paso en el ambiente folk y escribiendo nuevas historias de la gran ciudad, a la que dedicó una de sus primeras composiciones, la única enteramente suya en música y letra publicada en el disco, que vería la luz el 19 de marzo de 1962 con el kilométrico título de Bob Dylan, a bright new name in folk music. En Talkin' New York, el juglar nos habla de aquellos días:





Bob Dylan se había granjeado desde su llegada a Nueva York una buena amistad con músicos del ambiente folk en torno al Greenwich Village, de ellos aprendió técnicas y un corpus musical de impresionante riqueza y sensibilidad, sobre todo la que emanaba del mítico Woody Guthrie, quien fue su paradigma en la concienzuda tarea de escribir contra el poder establecido. Tuvo además la fortuna de captar la atención de Robert Shelton, periodista del New York Times, quien escribió a su favor un panegírico tras verlo actuar en el Gerde's Folk. Fue Shelton, bajo el seudónimo de Stacey Williams, quien escribiría las notas de la contraportada del álbum. El talento artístico de Don Hustein ocuparía la portada con esa singular imagen del joven juglar atildado con su gorra a lo Huckberry Finn. Del objetivo de la cámara de Hustein saldría también la mítica portada de The Freewhelin, el siguiente álbum de Dylan. La joven Suze Rotolo, novia del músico tras su llegada a la gran ciudad, colaboró con su presencia y sugerencias estilísticas a configurar la imagen con la que Dylan se presentaría ante el público. Para este disco, Dylan versionó canciones del corpus tradicional estadounidense y otras compuestas por músicos folk del momento como el mencionado Guthrie, Blind Lennon Jefferson, Bukka White o Eric Von Smidth, entre otros. De aquellas sesiones de grabación, la producción optó por dejar como descartes algunas canciones que décadas después se publicarían en la serie Bootleg. Algunos de los outtakes famosos de este álbum son He was a friend of mine, Man on the street, Ramblin' round y la tradicional y excepcional en mi opinión House Carpenter.

"Por entonces, en mi interior notaba una emoción violenta y airada. Yo no hacía más que tocar la guitarra y la armónica y cantar esas canciones, y eso era todo. El sr. Hammond me preguntó si quería cantar alguna de ellas una y otra vez y le dije que no. No podía imaginarme cantando la misma canción dos veces seguidas. Eso era espantoso" (B. Dylan, 1962)


Guitarra acústica Gtibson J-50 con la que Bob Dylan (en la imagen en su apartamento de NY) grabó en 1961 para la CBS. Abajo, la armónica Honner blues harp usada durante aquellas sesiones. 

El primer álbum de Bob Dylan aportaba una riqueza estilística singular, que se definiría un año después con las composiciones de Freewhelin'. Arranca el disco con una divertida You're no good, donde el juglar ya nos marca la senda folk y blues que definirá este primer trabajo, que tiene sus partes inquietantes, como las reiteradas referencias a la muerte y soledad con el que el juglar sorprende en las canciones In my time of dyin', Man on constant sorrow, Fixin' to die y See that my grave is kept clean, hábilmente interpretadas, o por su riqueza estilítica en Freight train blues y Gospel plow. Su habilidad con la armónica y su tosca, pero efectiva y personal manera de tocar la guitarra sobresalen en canciones como Pretty Peggy-O y en Baby let me follow you down, ambas encierran a un Dylan genuino, recuerdo ahora que fueron las dos canciones junto con Talkin' New York que me impresionaron la primera vez que escuché el vinilo. Y luego está Song to Woody, el tributo que Dylan rinde a su maestro Woody Guthrie, a quien no le importó que el juglar copiara acorde por acorde su 1913 Masacre Blues con el fin de incorporar una nueva letra, un sentido poema a toda es buena gente que le ayudó en aquellos duros y fríos primeros días.


Song to Woody: 

"Aquí estoy, a mi millas de casa. Voy por un camino que otros hombres recorrieron. Contemplo un mundo de gente y de cosas. Tus miserables y campesinos, tus príncipes y reyes. Hey, Woody Guthrie. Te he escrito una canción sobre un viejo mundo extraño que no deja de avanzar. Que parece enfermo y está hambriento, cansado, hecho jirones. Que parece morir y apenas ha nacido. Pero yo sé que tú sabes todas las cosas que estoy diciendo y muchas más. Te canto esta canción, pero nunca más cantaré lo suficiente porque no hay muchos hombres que hayan hecho lo que tú. Va también por Cisco y por Sonny y por Leadbelly también, y por toda la buena gente que viajó a tu lado. Va por los corazones y las manos de los hombres, que vienen con el polvo y se van con el viento. Partiré mañana, pero podría partir hoy. Algún día, camino adelante. Lo último que querría hacer en esta vida es decir que también he rodado medio mundo". (Manuscrito de puño y letra de Bob Dylan con los versos de esta canción)



Notas de la contraportada escritas por Robert Shelton y traducidas por el periodista Diego A. Manrique.

Columbia Records se enorgullece de presentar una nueva gran figura de la música folk americana: Bob Dylan. Ha sido grande la excitación causada por este joven desde noviembre de 1961, cuando se presentó con su guitarra para grabar este LP en dos sesiones en un estudio de Columbia. Ocurre que, a sus veinte años, Dylan es el artista más insólito entre las nuevas figuras de la música folklórica americana. Su talento se expresa en muchas facetas. Es uno de los cantantes blancos de blues más impresionantes que hayan grabado. Es un compositor dotado de inteligencia y habilidad excepcionales. Su destreza como guitarrista y armonicista es poco común. Bob Dylan lleva menos de un año en Nueva York y ya ha causado una conmoción en los ambientes del folk. Sus entusiastas “fans” gritan sus alabanzas. Sus devotos han hallado en él la imagen de un rebelde que canta, un vagabundo chaplinesco de la música, un Woody Guthrie juvenil o una síntesis de varios de los mejores cantantes de blues rurales.


Canciones publicadas en Bob Dylan (1962)


You're no good
Talkin' New York
In My Time Of Dyin'
Man Of Constant Sorrow
Fixin' To Die
Pretty Peggy-O
Highway 51
Gospel Plow
Baby Let Me Follow You Down
House Of The Risin' Sun
Freight Train Blues
Song To Woody
See That My Grave Is Kept Clean


Si queréis saber más sobre la grabación de este álbum os recomiendo la lectura del libro de memorias de Dylan, titulado Crónicas volumen 1, en el que el juglar escribe sus primeros días en Nueva York. Y, por supuesto, escuchar el disco, ha pasado mucho tiempo pero aún resultan prodigiosos aquellos acordes.


3 comentarios:

Maximiliano Martín 28 de diciembre de 2011, 19:14  

Me gusta mucho la forma en que redactaste el artículo. El primer disco de Dylan fue un absoluto fracaso en su época, pero toda una aventura ("un veinteañero perdido en NY grabando su debut en una de las mejores discográficas")
Nunca me gustó demasiado el disco, ni siquiera song to Woody. Creo que es como la mayoría de los primeros álbumes de los músicos: una prueba, más que nada hasta que se alcanza su nivel....y Dylan vaya que lo alcanzó!

Thin man 28 de diciembre de 2011, 21:17  

Muy interesante, como siempre. Pero, por desgracia, ya van 50 años, Jose Carlos. Como pasa el tiempo :-)

Jose Carlos Ruiz 28 de diciembre de 2011, 22:01  

Vaya que sí Thin man, las matemáticas nunca fueron lo mío. Tomo nota y corrijo. Ah, pero yo era más viejo entonces que más joven soy ahora. Maxi, me alegra saber que con el tiempo llegaste a este álbum. Siempre hay un momento para los clásicos. Interesante.

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